Edad de lectura

Recuerdo perfectamente que era una tarde de otoño. Lo recuerdo por el olor a nueces que inundaba la casa de mi abuela, del cascanueces de plata con el que abría una detrás de otra. Qué poco me gustan las nueces. Y qué mucho me gusta abrirlas. Los adultos hablaban de algo mientras yo me perdía…

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Aamamá

Alguien me dijo hace un tiempo que eso de poner "aa" delante del nombre de tu "principal" contacto en el teléfono ya no sirve de nada. Desde luego, para mí no vale: me gustaría ver a mi madre cogiendo una llamada desde Sudáfrica y tratando de interpretar media palabra de lo que la otra persona…

Los documentales de la 2

Recuerdo que, de pequeño, me encantaban los documentales de La 2. Me acuerdo de los veranos con mis padres durmiendo la siesta en el sofá, soñando con que mi hermano y yo hiciéramos lo mismo. No lo conseguían. A pesar de estar despiertos desde bien temprano─no sé quien diseñaba la programación, pero los mejores dibujos…

Hoy te hubiera llamado

Hoy te hubiera llamado. Por Whatsapp y con wifi, claro. Tenía ganas de hablar contigo, pero aún no nos hemos vuelto locos por aquí. Te hubiera contado que he conducido en Sudáfrica. Y que por aquí van al revés. Cambiando de marchas con la izquierda y todo eso, sí. Aunque primero tendría que contarte que…

Gracias

Mientras ayer subía al coche, me llegaba mi primera felicitación de cumpleaños en Sudáfrica. Aunque no de alguien de aquí, sino de una compañera austriaca con la que comparto coche cada mañana para ir a la oficina. Estaba nublado ─raro aquí, amenazaba lluvia ─se cumpliría la amenaza unas horas después, a pesar de la mayor…

Los blancos no la saben meter

Todos los aficionados al baloncesto reconocerán este título al instante. Quizás alguno del porno también ─si todavía no se ha hecho una película del género con este título, deberían─. Aunque el nombre en inglés es White Men Can't Jump, por España somos muy graciosos y muy creativos. El caso es que, en el apartado baloncestístico,…

El Distrito de la vergüenza

Durante los primeros días en Ciudad del Cabo me alojaba en un Airbnb en el centro de la ciudad. Nada de lujos: habitación compartida, candados en cada mochila y unos ruidos del bar de abajo que, combinados con los extraños horarios matutinos de algunos de mis compañeros, hacían que dormir fuera solo un sueño. Pero…